jueves, 9 de abril de 2009

COMPARTIR

Difícil es expresar con palabras “Compartir”… todo lo vivido, y sobre todo con quien lo has vivido… llenan los días de una energía trasmisible solamente por experiencias, y esas, tanto vosotras como nosotros, ahora sí, sabemos cuales son.
Sitios: hemos recorrido la Isla entera… por la mañana desayuno en la terraza… y marcha de coche, porque hasta el coche es maravilloso esta semana… no nos hemos librado de los famosos emboutellages (¿los recordáis no?)… unas veces hemos ido al norte, otras al sur, otras al este, al oeste… lo mejor (creemos) de lo que nosotros hemos visto, también (que sepáis) que lo habéis visto vosotras… salvedades claro está que hay, pero no muchas… sabéis como nos las gastamos… dificilemte nos olvidaremos de las carreteras insufribles, de las paradas a tomar una cerveza a la orilla de la playa, vislumbrar las tortugas y bañarnos con ellas, adentrarnos en la selva con esos bosques indescriptibles, casi palpar la tarántula, bañarse debajo de cascadas transparentes de más de cien metros, apartar los helechos, las cañas de bambú, serpentear por caminos acantilados y llegar a esos maravillosos ríos, o playas; de arena negra, rubia, fina, de piedras. Con oleaje y calmadas, con sal y con menos salitre…de día y de noche. Y encontrarnos con esos tipejos llamados “los pescadores”… de vida y muerte, con su supervivencia. Intentar comprendernos, llegar a buen puerto e irnos con la comida fresca. Fabricar una parrilla, un semiloft… he decir: hacer tu habitat, y cocinar; sin enchufes… encontrar la armonía entre humano y naturaleza… sentirse o sentarte encima de los árboles, para después llegar el punto de coger una barca, irte a un recóndito comúnmente aceptado como Isla y pasar allí unos calores insufribles para las pieles mojadas que somos, pero reconfortarnos con baños en la pureza absoluta… el camaleón y el tiburón. Pasear entre los manglares fue cosa fina, sentirse en Malibu cinco minutos estuvo pasable, conciertos autóctonos son eso: autóctonos… el sur y sus secarrales salinosos, las palmeras encorvadas, y encontrarte un puestecito lleno de frutas de otros colores, y sentir otros sabores… notar que realmente estas en un sitio tan desconocido que te sientes extranjero, no tan separado de las tortugas que acaricias en un sitio tan hospitalario como los Fragelrock. Y llegar la plena noche, y sentirte pleno, a gusto, con los que realmente quieres estar, y lo más importante… con los que deseas estar. Y soñar que estamos en una Isla, y que nuestra vida es ésta, sin complicaciones, con unidad… y que es posible, que realmente es posible tener lo importante, lo que hace a la vida verdaderamente satisfactoria. La amistad.
Despertarse al alba con ropa pero desnudos…
… para siempre.


PD: cuando arribemos os damos el video!!

No hay comentarios: